Costo por m² vs eficiencia: por qué un departamento a estrenar puede ser más barato de lo que parece

Costo por m² vs eficiencia: por qué un departamento a estrenar puede ser más barato de lo que parece

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Cuando comparamos el precio de un departamento a estrenar con uno usado, la diferencia inicial puede parecer un argumento en contra del nuevo. Pero el análisis del costo real a lo largo del tiempo cuenta una historia diferente. En muchos casos, el departamento a estrenar termina siendo más económico cuando se consideran todos los factores.

El costo por m² no es toda la historia

Es verdad que el precio por metro cuadrado de un departamento a estrenar es mayor al de uno usado: en promedio, la brecha en Buenos Aires ronda el 29% según datos de mercado. Pero ese diferencial de precio inicial puede revertirse o reducirse significativamente cuando se suman los costos que el departamento usado genera en el tiempo.

Eficiencia energética: el ahorro que se acumula mes a mes

Los departamentos a estrenar están construidos con estándares modernos de eficiencia energética: carpinterías con doble vidriado hermético, aislación térmica en paredes y techos, sistemas de calefacción más eficientes. El resultado es un menor consumo de gas y electricidad mes a mes.

En un departamento antiguo sin aislación adecuada, el gasto en calefacción puede ser hasta 40% mayor que en una unidad moderna bien construida. En un horizonte de 10 años, ese ahorro puede representar varios miles de dólares.

Expensas: la diferencia de mantenimiento

Un edificio nuevo tiene todos sus sistemas mecánicos, estructurales y eléctricos en condiciones óptimas. Eso se traduce en menores gastos de mantenimiento durante los primeros años de vida del edificio. Con el tiempo, todos los edificios requieren mantenimiento, pero la curva de gastos de un edificio nuevo empieza significativamente más baja.

Refacciones: el costo invisible del usado

La gran mayoría de los departamentos usados requieren algún nivel de inversión para quedar en condiciones óptimas: baño, cocina, pisos, pintura, instalación eléctrica. Estos costos raramente se reflejan completamente en el precio de venta y terminan cayendo sobre el comprador después de la operación.

Un departamento usado que parece barato puede requerir $10.000 o $20.000 dólares de refacciones para quedar en condiciones similares a uno a estrenar. Ese costo, sumado al precio de compra, puede igualar o superar al de la unidad nueva.

Valor de reventa: el activo que más dura

Los departamentos a estrenar mantienen mejor su valor de reventa en el tiempo. Una unidad nueva de hoy será un departamento “relativamente nuevo” en 5 años, mientras que un usado de hoy será un departamento más viejo y más caro de mantener. Esa diferencia de posicionamiento en el mercado de reventa impacta en el precio que podés obtener al momento de vender.

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